Un 21 de marzo del año 2007 comenzó la aventura de este blog. De este diario de sentimientos, de alegrías y, por qué no decirlo... de decepciones. Pero siempre con una característica común y mi verdadera pasión, afición y profesión: la escritura.
Ha habido cuentos. Y cuentistas. Ha habido sueños. Y soñadores. Ha habido verdades. Y mentiras. Amigos de corazón. Amigos de paso. Enemigos. Curiosos y meticones. En fín... ha sido un diario de la vida. De la vida a la que me he aferrado con uñas y dientes. La vida de la que estoy orgullosa. La vida. Mi vida.
Hoy, 20 de noviembre, se cierra una etapa. Han pasado los años y esta vida a la que amo me ha regalado los mayores sentimientos. La mayor pasión. La mejor alegría. Todo ha comenzado de nuevo. Un antes y un después. Por eso... este post sabe a despedida. Despedida necesaria. Triste, pero necesaria.
El primer comentario de este 13 particular, se llamaba MI BODA.
Por eso, el último, también se titula así. Pero, esta vez, con la verdadera.
Seguiré escribiendo. Seguro. Pero con otro nombre. Con otra identidad. Con otra mirada. Y quiero hacerlo sola. Con la soledad elegida. Con la soledad, tan hermosa, cuando es buscada.
Así que, con el sabor en los labios de la palabra "adiós", con todos sus significados y connotaciones... quiero dar las gracias a todos los que, de soslayo, han pasado por mi casa. Y se quedaron. A los que pasaron de largo. A los incondicionales. A los enemigos que llamaban a mi puerta con el único sentimiento de hacer daño, envidiosos corrosivos de mi felicidad. A los amigos del alma. A todos los que emplearon un solo segundo de su vida, tan valioso, en leer las líneas de 13.
Y nada mejor que decir adiós que con las imágenes del día más feliz de mi existencia. Gracias por estar ahí. Gracias a todos. Y hasta siempre.
