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Terra
La Coctelera

Categoría: Versos con besos

"La llama", de Antonio Colinas

Hoy comienzo a escribir como quien llora.

No de rabia, o dolor, o pasión.

Comienzo a escribir como quien llora

de plenitud saciado,

como quien lleva un mar dentro del pecho,

como si el ojo contuviera toda

esa inmensa colmena que es el firmamento

en su breve pupila.

Me enciendo por pasadas plenitudes

y por estas presentes enmudezco.

Lloro por tener cerca una mujer,

por el agua de un monte

que suena entre cipreses en un lugar de Grecia;

lloro porque en los ojos de mi perro

hallo la humanidad, por la arrebatadora

música que quizá no merecemos,

por dormir tantas noches en sosiego profundo

bajo el icono y en su luz d oro,

y por la mansedumbre de la vela,

que sólo es eso, llama.

Comienzo a escribir y también la escritura

llora, porque respira y quema, porque pasa.

Qué gran gozo sentirme

yo mismo esa palabra que va ardiendo.

(Porque yo también ardo y también paso.)

Contemplo una llama muy quieta en la penumbra

de suaves jardines,

a la orilla de un mar calmo y antiguo,

y me voy encendiendo con la dicha

de saber que no existe otra verdad

que no sea esa llama, es decir,

la del amor que es don y que es condena.

Son llamas las palabras y son llamas los ojos,

que lloran sin llorar por el ser que yo fui

(aquel fuego cansado que temblaba

junto a otros jardines de otro mar)

y por el ser que ahora está mirando

fijamente una llama,

y que es, en soledad, la llama más gozosa.

Antonio Colinas

Te huelo

 

A través de mi ventana...  puedo olerte.

Huelo tus pasos. Huelo tu vientre. Anhelo tus besos. Y beso a mi suerte.

A través de mi ventana... puedo ver verde.

Las horas se pasan.

Las noches me entregan sus luces inertes...

Y yo te respiro. En secreto. A voces hirientes.

Con gritos de seda que saben a vida, que susurran versos con sólo quererte.

Y ahí, afuera, sé que hay tristezas. Quizás hasta muertes...

 Y yo... sin embargo...

Sigo gozando con, simplemente, 

tener la fortuna de poder olerte.

En tu honor

Hoy... que te has ido... Mi sencillo homenaje de admiración.

 

"Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.

Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.

Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos".

Mario Benedetti

Te rezo en secreto

 

Y te echo de menos en la soledad del tiempo. Y patino por tu ausencia. Y me caigo de bruces en la morriña de mis ansias.

Te sueño despacio. Y me discurro lentamente entre el devenir de los días.

Prescindo de mi angustia y te rezo en secreto.

En el altar de mis deseos he creado un centro con flores que llevan tu nombre. Son flores encarnadas, apasionadas. Y blancas, puras y cristalinas. Pero también son negras, a veces grises. Empañadas de exilio. Empapadas de maletas vacías y raíles repletos de hierba.

Porque no estás.

Y tiemblo.

Tiemblo de frío mientras el calor de tu recuerdo me quema los dedos.

Y te espero. Graciosa y chispireta. Como una niña chica con su piruleta. Saboreando ilusionada el dulce caramelo y dando vueltas en la rueda de los tiempos.

En el jardín de tus besos cantan los grillos. Suspiran mis celos. Recelan mis suspiros. Y tropiezo, sin apenas darme cuenta, con el manjar de tu cuerpo.

Y todo... simplemente, porque... en mi soledad de empeños...

 te echo de menos.

Tengo miedo, y no tengo miedo

 

Tengo miedo y no tengo miedo.

Estoy asustada y envalentonada a la vez.

Sonrío sin motivo y,

sin venir a cuento,

echo lágrimas de hiel.

Es cuando en un santiamén

destello mi presente, rezumo de futuro

y presumo de un pasado que siempre me fue fiel.

Tengo miedo y no tengo miedo

y miro mi entorno que me produce escalofríos

por ansiar aquello que, quizá,

no sea del todo mío.

Tengo miedo, y no tengo miedo.

Miedo a defraudar. A venirme abajo.

A no tener valor para acelerar mis frenos,

a desfallecer en la gloria que me estoy formando.

Tengo miedo. Pero no tengo miedo.

Tengo uno ojos eternos

y una mano amada.

Un amante compañero

y un apoyo en mi mirada.

Y la fuerza me hace fuerte

y confío en mi confianza.

Porque mi pasado se encasquilla en las huellas de su piel.

Mi mañana me emociona.

Mi presente es de satén,

y en su pecho tengo mi alma

Porque  mis sueños... Son de él.

Tengo miedo... y no tengo miedo

Tengo miedo sí,

pero ... a temer.

Con tu puedo y con mi quiero

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la muerte mata y escucha
la vida viene después
la unidad que sirve es
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena
cada cual en su faena
porque en esto no hay suplentes

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas
pero esas muertes queridas
van escribiendo la historia

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero.

Mario Benedetti

Lo tengo...

Cuando la vida me despierta todos los días con una sonrisa,

cuando  miro a mi alrededor y sólo reconozco grandeza, entusiasmo, alegría, pasión,

cuando mis atardeceres son eternos mirando unos ojos verdes

y mis cielos estrellados. Mis sueños realizados. Mis deseos cumplidos. Mis ilusiones ilusionantemente ilusionantes....

¿No sería pecado emitir una simple queja? Decir "estoy cansada de", "agotada por", "me duele tal". "me aburre cual"...

Por eso... puedo "estar cansada de", "agotada por".

Me puede doler todo el cuerpo y "aburrirme de" ...

Pero no saldrá de mi boca un sólo lamento. No verá nadie ni un pequeño mal gesto. Ni escucharán mi voz enojada...

Porque lo tengo todo.

Te tengo a ti.

Cristales de tu ausencia

"Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía."

Gloria Fuertes