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La Coctelera

13

No me gusta la gente que me roba soledad y no me ofrece compañía

31 Mayo 2007

Rocío



Mañana se cumple un año de la muerte de Rocío Jurado...

“Y ya escuchas el run rún de la gente.

La plaza de toros de la historia de tu vida, una vez más, ha colgado el cartel de no hay billetes:

El público te quiere ver en el ruedo. Siempre ha sido así.

Estás esperando, nerviosa e ilusionada a que comience el paseíllo. El paseíllo de tu memoria. Miras a los tendidos, y están abarrotados. Y es cuando recuerdas tus inicios. Cuando eras maletilla del cante. Cuando soñabas con ser figura del toreo de la canción. Y entrenabas a diario, y jugabas al toro del éxito. Y toreabas con el jipío de tu voz por las tabernas de Andalucía. Tu Andalucía. Y en el cuello, la medalla de tu Virgen de Regla. A la que siempre has rezado. En los momentos buenos y en los momentos malos. Es cuando de maletilla pasaste a ser novillero. Y comenzaron a llegar los éxitos. Y tomaste la alternativa. Y el público aprendió tu nombre. Elegiste a tu cuadrilla, a los tuyos, a los de tu confianza que siempre han estado contigo. Tu gente.

Shhh! Silencio. Es la hora de la verdad. ¿Te das cuenta, Rocío, que la historia de tu vida se puede describir como si fuera una tarde de toros?

Haces el paseíllo. Orgullosa. Sabedora de que la plaza está llena. El público te quiere. Te respeta y te quiere. Al lado, otros compañeros que son tus rivales, son los que consiguen que también te vengas arriba, que la competencia sea buena. ¡Suerte para todos! ¡Suerte, para la más grande!

Miras a los tendidos. En barrera, tu hija. Sonriendo. Lo más bello que te dio Dios. Al lado, tu esposo, amigo y confidente. Con vuestros hijos. Y todos satisfechos de verte hacer el paseíllo del éxito. De verte hacer lo que más te gusta. Entre ovaciones. Entre olés, entre gritos de “guapa”.

Suenan clarines y timbales. Sale el toro. El toro negro de la muerte. El fiel compañero que siempre nos acompaña. Con el que, tarde tras tarde, y día tras día, hemos de bailar en un juego de miedo, de satisfacción, de orgullo, de verdades, de mentiras. De desconfianzas y sueños. En un juego a cara o cruz. O vences o pierdes. No existen las tablas. No vale el término medio. No hay gris. O blanco, o negro.

Y el toro de la muerte es negro.

Es cuando lanceas a la verónica. Cuando con la “pata palante” toreas la embestida del triunfo. ¿Recuerdas? Tu capote es como una ola que te hizo sensual, atractiva, portada de revistas, señora de la canción y del tronío. Siempre rematando en los medios con la media verónica del cante por bulerías.

El toro es bravo, Rocío, y aprieta en el caballo. No una, ni dos; sino hasta tres veces. Y se viene arriba en el castigo. Y, con la nobleza con la que has llevado tu vida, sigue embistiendo a las telas. Las telas de una vida de estrella ganada a pulso.

En el tendido, gentes de todos los lugares del mundo, los que te han seguido y te hicieron suya. Tus fieles seguidores que se rompen las manos aplaudiendo tu éxito.

El toro negro de la muerte, de tu muerte, no se duele en banderillas. Al contrario, quiere ser tan grande como tú. Con tu casta. Con tu raza. Con tu nobleza como ser humano. Y llega el momento del brindis. Es al cielo. A tu madre. A la mujer que te dejó tan pronto y tanto marcó tu vida: ¡Va por ti!

En la muleta de Rocío, nunca hubo un paso en falso. No existieron las probaturas, ni los alivios. Quizá sí las dudas, pero para ti. Nadie lo notó.

Es cuando sufriste cuando los que amabas se iban marchando. Es cuando veías horrorizada las equivocaciones de una niña, de una hija, que decidió crecer demasiado deprisa y hacerse mujer cuando aun tenía que jugar a ser adolescente. Es cuando el otro toro negro de carretera casi te la lleva para siempre. Sufrimientos. Como muchas otras cornadas que te dio el destino. Aquellas que duelen. Aquellas que quedan en el alma, aquellas que dejan cicatrices imborrables.

Ovación. Suena el pasodoble. ¡Suspiros de España! Y eres abuela al mismo tiempo que vuelves a ser madre. Suspiros de España. Y sube tu orgullo de ser española, de haberle cantado al amor. Al desamor. Copla. Flamenco... Te daba igual. Con ese chorro de voz podías al toro de la canción que se te pusiera por delante. Con ese arte tuyo. Con tu bata de cola. Con tus escotes prodigiosos. Con tu arte.

Es cuando, por naturales, y bajando la muleta como sólo lo saben hacer los toreros puros, anuncias que un cáncer ahora el timbre de tu voz. Y con más pureza aún te enfrentas a él, dando ánimos a los tuyos. Tú que lo estabas sufriendo. Tú que eras la enferma, afrontaste con toda honradez la enfermedad de muerte.

Y cuando más feliz estabas, cuando más estabas disfrutando la faena de la vida, llegaba la hora de entrar a matar. O el negro toro de la muerte o tú. Te perfilas. En corto y por derecho. Pero la cornada es mortal. Y lo sabes. Es cuando miras al tendido y ves la cara de los tuyos. Cuando la preocupación se hace noticia. Y es entonces cuando la ovación es más fuerte aún. Sí, ha vencido. Rocío Jurado, la más grande, tiene una herida mortal por asta del toro del cáncer. La enfermería. Lo irreversible.

Pero el público está orgulloso de la faena de tu vida, de tu arte, de tu trayectoria. Y decide darte la última ovación, y por bulerías. Palmas por bulerías y cubierta de flores, en la vuelta al ruedo de tu tierra. De Chipiona. A la que amabas. A la que añorabas y a la que querías volver.

Y es cuando sales de la plaza de toros de la vida a hombros. Sales por la puerta grande de la gloria. Hacia la eternidad.

Y ahora el brindis es para ti. Y allá donde estés seguirás toreando por fandangos. Seguirás, junto a la Virgen de Regla, toreando al toro del recuerdo.

Saliste a hombros de nuestra vida. Pero hay algo que la muerte no podrá quitarnos nunca: Tu voz.

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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

kpruza

kpruza dijo

Trece: Me encantó lo que escribiste de Rocío, la has retratado como ella era, grandiosa, maravillosa, una mujeraza en toda la extensión de la palabra, si ella pudiera leer ésto, se le saldían las lágrimas de la emoción.
Felicidades 13!!!!!!!!!!!!!!

3 Junio 2007 | 03:09

13

13 dijo

Gracias a las dos.... Y a la más grande.

4 Junio 2007 | 11:41

Sandrita

Sandrita dijo

Bueno bonito reina mora¡¡¡¡ Como tu sabes escribir¡¡¡¡
Enhorabuena¡¡¡¡

4 Junio 2007 | 01:01

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