Dos años sin tí
Parece mentira. Dos años sin el maestro.
No hay día que pase que no surja su nombre. Su recuerdo. Hay veces que lo veo aparecer en los bares. Buscando. Con su paso lento. Con su pecho por delante. Con su mirada pícara y sus manos. Las mismas manos que lo mismo dibujaban, que escribían artículos para la historia.
Aún hoy, sin querer, escucho su voz. Y su tos por el pasillo de una casa serrana. Su risa cuando miraba a su nieto. Y todavía intuyo su deseo cuando miraba a la mujer que le enamoró cuerpo y alma.
Dos años. Y todavía sigo sin poder escribirte nada, maestro. No puedo. Ninguna de mis palabras puede igualar tu presencia, todo lo que me enseñaste. Todo lo que me hiciste llorar. Y todo lo que me ayudaste para aprender a crecer y a salir de un cascarón del que todavía me resisto a salir.
Sólamente... hoy... el recuerdo. El que no morirá nunca. El que siempre permanecerá.




Sánchez-López dijo
Su recuerdo no morirá jamás, por mucho que algunos se crean que pueden borrarlo, porque por algo fue el más Grande.
27 Agosto 2007 | 07:24 PM