Odio.... (I parte y puede que última)
Detesto cuando estoy muerta de sueño y suena la alarma canalla de mi despertador.
Odio que me den la razón al poco o mucho tiempo de haber afirmado que determinada persona no es digna de la confianza de un amigo. Y que me digan... “qué razón tenías”.
Detesto tener la necesidad de hablar con un amigo... y me salte el buzón con su voz mecanizada. Claro que mucho peor es cuando sale la voz de una señorita, a la cual no conozco, diciéndome que o el teléfono al que llamo está apagado o fuera de cobertura, o que deje mi mensaje... Sin más. ¡Será neutra, la tía!
No aguanto las judías verdes.
Odio cuando en determinados bares dan un café de “aguachirri” que consiga que ponga la misma cara que el pobre Fari cuando comía un limón.
Desprecio entrar en un lugar y ver que hablan de mí, me miran, me juzgan y observan sin ningún disimulo. Al menos... podían intentarlo.
Aborrezco a los señores mayores que se ponen un palillo en la boca y lo mastican como si la vida le fuera en ello. Y no te digo nada si en vez de un señor mayor es un jovencito...
No me gusta que los hombres tengan las uñas largas, a no ser que sean guitarristas, que la cosa cambia. Y cuando sólo tienen larga la uña del meñique... pufff.... no puedo.
Me estomaga la gente que se deja llevar por las envidias y los falsos rumores. Por lo tanto... no aguanto a los criticones envidiosos.
No soporto la mala educación de los ancianos que se creen que por ser mayores hay que perdonarles todo.
Me repatean los niños insolentes que se creen graciosillos y sólo quieren jugar con su consola.
Jamás me acostumbraré a las puñaladas traperas de aquellos en quien confiaba.
Reniego de los mansos, porque de los bravos ya sabré yo como librarme.
Me da asco la prepotencia de los mediocres, que no tiene nada que ver con la chulería de los genios, que me encanta.
No me gusta la cerveza con mucha espuma.
Odio alegrarme de que a determinadas personas no les vaya bonito. Pero qué le vamos a hacer... una es humana.
No soporto los dibujos animados violentos.
Rechazo los programas de televisión que abarrotan nuestras televisiones en horas nocturnas y sortean miles de cosas jugando a una sopa de letras. Eso por no hablar de los anuncios que hablan de alargadores de pene...
No me gusta el perfume de rosas.
Me revienta quemarme los pies en la arena de la playa.
No me gusta discutir sabiendo que no tengo la razón o que he metido la pata.... pero... menos me gusta reconocerlo.
Y detesto acostarme por la noche y no sentir tu piel a mi lado.



rafa dijo
Aggg, chof, puagggg!!! Todo perfecto hasta ese rebrote de milel, dios mío!!! tanto odio, aborrezco, ¿estomagar? (13 dixit, dios qué palabro!!). En definitiva, esa inquina tan fabulosa que regalas y...hay, que no puede vivir sin su piel!!! Por el "amor de dios bendito y mundial", está usted de un empalagoso...ja, ja, vale, vale, dejaremos que eso llamado pasión siga su curso y que el caudal, hale, que anegue cualquier viso de cordura!!!!!!
Al final voy a preferir post del tipo "viva el Viti"...
Voy a por las nueces...
9 Octubre 2007 | 10:59 AM