Ni mejor ni peor. Simplemente... ser diferente. Ése es el principal
ingrediente para destacar, para salir de la mediocridad, para
escapar de la monotonía. Para triunfar. ¿Cuál es, entonces, uno de
los secretos del éxito? Lo resume una sola palabra... Personalidad.
Aunque luego esté el factor suerte. Eso de estar en el lugar
adecuado y en el momento justo. Ser capaz de coger el tren que
pasa rápido. Subirse en él. Y no bajarse a base de querer, querer y
querer. En todas las facetas de la vida siempre ha habido gentes
que han triunfado a base de esfuerzo, empeño y constancia.
Y después... están los genios que han llegado alto porque estaba de
Dios. Porque eran diferentes. Porque tenían, en fin, personalidad.
Una vez le preguntaron a Dalí: "¿Por qué dice usted que es el mejor
pintor español actual?" A lo que el artista contestó: "Yo no he dicho
que soy el mejor, digo que los demás son muy malos". Tampoco era
eso. Simplemente, fue diferente.
En el toreo, como en todo, tenemos multitud de ejemplos. Desde el
mismísimo Manolete a El Cordobés. No es que fueran mejores ni
peores toreros. Es que eran distintos. Y tuvieron la grandeza de
movilizar a fieles seguidores que los defendían a capa y espada.
El Cordobés, torero respetado y admirado por todos los profesionales, ¡todos!, por su capacidad, técnica, valor y locura. Y paralizaba el
país. Y era completamente diferente. Aunque su concepto escapara
como el gato escaldado de lo que tradicionalmente llamamos arte, calidad
y pureza. La pasada semana se ha ido otro diferente que revolucionó a las masas. Que dio que hablar dentro y fuera de los mentideros taurinos.
Jesulín se ha marchado. Siendo uno de los
toreros de mayor temple, y pasará a la historia como el torero
"de la tortilla", de "las mujeres", del "Toa, toa, te necesito toa", y del ser
novio de "La Esteban". Pero ahí está. Rompió moldes. Y triunfó. En
el otro extremo... otro diferente. El arte personalizado en un
hombre. Morante. El torero que no es artista. El torero que,
directamente, es el arte. Especial. Con toda la grandeza y el señorío que
ello conlleva. Diferente dentro y fuera. Y personalidad con
mayúsculas. Me comentan que volverá, casi con seguridad, de la
mano de un conocido ganadero que algo tiene que ver con
Salamanca. Nos alegramos. Por el bien de la Fiesta... ¡Vuelve
Morante! Lo mismo le sucedió a otro diferente por antonomasia.
Por sus reacciones, por su manera de entender el toreo, por sus
declaraciones. Por no casarse con nadie. Se propuso volver y
llevarse más parné que nadie. Y lo ha conseguido. Porque lo vale.
Porque lo necesitábamos. José Tomás es diferente. Gustará más.
Menos... Pero siempre reconoceremos que José Tomás...
sólo hay uno.
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ALEGRE dijo
EL ARTE DE ESCRIBIR BIEN , A VER CUANDO SE DAN CUENTA LOS CRONISTAS DE MEDIO PELO
22 Octubre 2007 | 08:32 PM