Mi mejor amigo se casa. El niño que creció a mi lado ya no es un niño.

Atrás quedan las miradas. Coquetas primero, atrevidas después. Pero siempre compartidas.

Atrás quedan los andares de colegial a medio hacer. Los vaqueros prietos. Los paseos por pasillos que olían a libros. Los escarceos con el futuro y las escapadas a medias.

Mi mejor amigo se casa. Y lo hace con la mujer que ama.

Los recuerdos se apelotonan y sólo puedo sonreír. No puedo explicarlo de otra manera. Mi mejor amigo, se casa.

Será feliz, como lo es ahora. Compartirá sus sueños, como lo hace ahora. Lo ha hecho siempre. Y lo seguirá haciendo.

Porque su alma es libre. Y su personalidad profunda. Tan profunda como mi cariño. Como el olor de sus manos que aún recuerdo. Sus carcajadas que aún escucho. Y sus enfados que aún me enervan.
Mi mejor amigo... se casa. Y soy feliz. ¿Qué más puedo decir? Mi mejor amigo... se casa