Está muy bien lo de Alejandro Sanz. Más que nada porque, nos guste más o menos, no deja de ser nuestro. Y eso tira. Pero, personalmente, me gustaba más antes. Aún recuerdo aquel "los dos cogidos de la mano" que cantó en la Plaza Mayor cuando no lo conocía ni Cristo. Tenía ese halo de timidez y sencillez que nos volvía locas.... Luego.... Luego todos crecemos.