En la tarde del 26 de septiembre de 1998, Joselito se encerró en solitario con seis toros, en la Real Maestranza de Sevilla. No hubo suerte. Y anunció su retirada de los ruedos.
Por eso, después de anunciar su adiós (que no fue definitivo), escribí esta carta. Se retiraba un torero. Se retiraba... Joselito.
¡Querido torero!
Te escribo estas letras aun a sabiendas que nunca leerás esta carta. Te escribo porque no sólo se va un torero, una figura, un hombre que, pese a quien le pese, ha dicho mucho en este difícil mundo del toro.
Te has ido, José. Aunque realmente te marchaste hace tiempo. Cuando la ilusión que ha de estar siempre acompañando a un matador dejó de formar parte de ti.
Tu mirada triste, tu sonrisa de niño con infancia difícil, tu piel cicatrizada y tu mente manchada de sangre, de heridas abiertas, de triunfos y fracasos... se han ido del toreo.
Porque dicen, y es cierto, que la vida da más cornadas que el toro. Que a veces, una sonrisa sincera de alguien a quien amas vale mucho más que el éxito profesional y, sobre todo, más que las miles de palmaditas en la espalda que te acompañaban a diario.
Te has ido, José. Y nada voy a decir del pasado. Cuando saltaste a la fama de la nada, cuando ascendiste por tu valor, tu coraje y tu categoría. Cuando te acomodaste en los primeros puestos del escalafón, escogías ganaderías... carteles, y eras el amo y señor de la jungla del toreo.
Nada voy a decir de la afición de Madrid que tanto te ha dado y tanto de ha esperado y perdonado. Nada de tu vida, nada que tú no sepas.
Te vas como ha sido tu toreo: Diferente. Te vas con la clase de tu muleta, tu variedad con el capote, tu pureza en la estocada.
Diferente, con clase, variando la embestida de la vida con pureza.
Ahora tu mirada es más triste que nunca. Necesitas descansar, ponerte el mundo por montera y VIVIR, maestro, vivir.
Trece temporadas toreando más de ochenta corridas de toros sólo podría soportarlo un héroe, un hombre sobrehumano. Pero tú no eres más que eso: un hombre. Un hombre que decidió hipotecar su vida a una profesión que necesita toda la atención que una persona cansada no puede ofrecer.
Te vas José Miguel Arroyo. Y te echaremos de menos. No sé si volverás. Nadie lo sabe. Yo, por si acaso, y porque así lo deseo, te digo un ¡hasta pronto, matador!
Joselito reapareció en el año 2000, y en febrero de 2004, anunció su retirada definitiva.

Espero que esta carta algun dia la pueda leer.... aunque sea a traves de algun contacto que tu tienes por ahi... porque si la lee el maestro alguna vez le encantara...
pienso queesta maravillosa carta hay que hacersela llegar al MAESTRO JOSELITO,le encantará leerla.
yo conozco a alguien muy cercano a él que se la puede entregar...se sentirá muy orgulloso de ti,ari....
otra vez has hecho con tus divinas palabras que me emocionara....
¿sabes un secreto?es mi torero preferido¡¡¡
Estoy de acuerdo con Anikka y si ella conoce a alguien que se la pueda hacer llegar pues estupendo jijiji.... normal que sea tu torero preferido Anikka es que es un pedazo de torero...
Besitos a las dos
Es un asesino las pagará todas juntas.
¡¡¡asesino tu¡¡¡¡
¡¡¡cuanto indeseable y cobarde hay en el mundo¡¡¡