Truncadestinos
Un día tuve un amigo.
Un amigo misterioso. Y a la vez... cercano.
Al que me gustaba leer. Y que lograba que tuviera ilusión por escribir.
Muchas veces lo hice para él. Sin él saberlo se convirtió en inspiración de esta coctelera de sueños que es 13.
Pero se fue. Desapareció. En silencio. Y haciendo gala de su misterio.
Lo que él no sabe es que... le echo de menos.
Y seguiré escribiendo con el deseo que, quizá, algún día, regrese a mí.

bruno dijo
hola 13,que malicia!
20 Julio 2008 | 03:43 AM