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La Coctelera

13

No me gusta la gente que me roba soledad y no me ofrece compañía

7 Agosto 2008

Puerto Sherry

Era joven. Tenía 15 años y toda la ilusión por delante. Todavía estaba reciente el recuerdo del primer beso, y sus sentimientos... a flor de piel. La rebeldía del acné se empeñaba en distorsionar la tersura de su piel. Y sus pechos, ya surgentes, comenzaban a despertar interés en los ojos curiosos de los que miraban su escote. Su corta melena se enredaba con graciosos rizos y las ansias de que el futuro llegara demasiado pronto eran casi tan fuertes como sus deseos de ser mayor.

En un viaje con sus padres por toda la costa portuguesa, llegó hasta el lugar en el que descubrió las aguas más cristalinas que jamás había visto. Sagres. Una playa en la que el mar... poco a poco, lentamente y en silencio, se iba comiendo la arena saboreando cada granito, sacándole todo el jugo. Todo el sabor.

En su camino vacacional llegaron a Cádiz. Al Puerto de Santa María. Y descubrieron Puerto Sherry.

La niña con cuerpo de mujer se enamoró de aquella brisa andaluza. De aquellos edificios. Y de aquella cala. La cala que la descubrió jugando con las olas. La cala que la observaba caminar mientras mojaba sus pies. Frescor. Juventud. Ansias.

La joven quedó prendada de aquel lugar. De sus gentes y su colorido. De su música. De su arte. Del trinar de sus gargantas. De la profundidad de sus cantes. Y prometió volver.

No lo hizo.

Juró volver de su mano. Junto al hombre que iba a ser el padre de sus hijos.

Pero la promesa no se cumplió. Y el padre fue padre. Sin ella.

No se cumplió el deseo. Ni volvió a caminar sus calles. Ni a rezarle al viento.

Pero está a punto de producirse el regreso. De manera diferente. Pero regreso al fin.

Y aunque ya no tiene 15 años, aunque la vida haya dado muchas vueltas, todavía recuerda esa promesa que le hizo a aquel hombre de ojos claros y corazón inmenso. ¡Y quién sabe! Quizá algún día... Volverá a regresar. De su mano.

El primer regreso está cercano. El segundo... quizá esté por llegar.

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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

1971

1971 dijo

algunas promesas duran una eternidad y solo se cumplen en reencarnaciones futuras. saluditos.

7 Agosto 2008 | 01:40 PM

13

13 dijo

No creo en la reencarnación. Me gusta esta vida. No quiero esperar a otras. Creo en el destino. Por eso digo que... esa niña, quizá álgún día, pueda cumplir su promesa. Pero sólo quizá. ¡Quién sabe!

7 Agosto 2008 | 01:47 PM

berrendita

berrendita dijo

Maadre mía, morena.... miedo me das. Preciosa evocación, por cierto. Compartiremos algún cantecito. Y mucho más.

Beso, guapa.

7 Agosto 2008 | 02:14 PM

bruno

bruno dijo

Si te gusta este vida ,soy feliz

7 Agosto 2008 | 03:45 PM

anikka

anikka dijo

ayy diossss,que nervios¡¡¡
¿que pasará en ete viaje?Berrendita,en horas nos vemos...
hichi,nunca hay que perder la esperanza de nada,el destino esta escritito¡¡¡

7 Agosto 2008 | 03:58 PM

Lilith

Lilith dijo

Me apunto al segundo regreso que para mi sería el primero, ¿quepo en el maletero del coche? que yo me arreguño en cualquier sitio, jejeje... y os cuento del destino lo poco que sé y si queréis de la reencarnación, pues también.
Pasadlo bien, ya veo que seréis unas pocas. Un besote guapa

7 Agosto 2008 | 05:31 PM

Jose Luis

Jose Luis dijo

Jo, veo, noto y siento que sois peligrosas. Por eso, ¡A PASARLO BIEN!

8 Agosto 2008 | 01:59 AM

bitacoradejuaco

bitacoradejuaco dijo

Quizas sea mejor que no se cumple el regreso. Los amores soñados son simpre perfectos en nuestra imaginación y asi soñaremos siempre con el regreso de la mano de la persona perfecta.
No hay que dejar nunca la ilusión, no hay nada mejor que soñar los sueños intertar cumplirlos pero solo para soñar más alto.
Un beso

Joaquín

8 Agosto 2008 | 06:07 AM

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