Con el reposo y el remanso que otorgan los días y el paso del tiempo... sigo acordándome de El Puerto.
Acordándome de una noche de arte, de un dolor insufrible de pies, de una caminata de risas, de unas lentillas, de un adiós. De una espera de taxi. Y de mucha complicidad... De un doble con mucho arte. Y de un apoderado... inolvidable
De una madrugada de chistes, de cantes, de encantos. De sonrisas y casi playas. De miedos y controles de policía. Y de un café mientras amanecía en una terraza donde, hasta los perros, llegaban motorizados
De una familia... De una gran familia....
Y de mis niñas con el médico más artista de la ciudad
Por no hablar de la torera procesión con El Guitarra a cuestas...
O el buen cante, compartido y compartible. Admirado. Y admirable.

que bien lo pasas, besitos.
Vais, vais, qué bien lo pasEmos, reina.
p.d. Esas noches, esos cantes chirigoteros, esa procesión, esas madrugadas, no tiene precio.
Mil besos.
¡¡¡Qué envidia!!! Ese viaje debió de ser de arte. Espero poder apuntarme a alguno.
Besos.
Grandes imágenes, grandes recuerdos...hay tantas anécdotas que recordar que se me había olvidado lo de la careta que fabricamos en un sin querer...
Muy chulas las fotos Arancha, imagino que solo serán una pequeña selección, a ver si en la próxima quedada podemos ver unas pocas más y recordar entre todos esos momentos gloriosos...
Faustino dispone de algún documento gráfico de los últimos días que no tiene desperdicio, cuando deje de hacer km espero poder verlas, ladrón de Coca-colas, ya lo entenderéis......
Muchas gracias Arancha!!!! Besos!!!!
1971.... Genial!! Pero mucho menos de lo que me gustaría, eso también te lo garantizo.
Berrendita..... vais, vais. ¡SAPE! Eso no es pagado con dinero. Lo garantizo.
Noelia.... La próxima no te la puedes perder... prometelo....
Y apoderado.... ¡Cuanto te quiero! Apoderado del alma, apoderado. GRACIAS A TI. Siempre a ti.... y a las conversaciones profundas que, de vez en cuando, nos hemos marcado.
Estos ratos no estan pagaos...cuánta gente buena
GRACIAS por recordar, Arancha
Te quiero, BESOSSSSSS
Lo prometo, lo prometo (bueno, siempre y cuando pueda, que espero que sí...). Besotes.
No lo he olvidado, aunque tarde, cumplo.
Y es que cuando el alba nos avisaba de que a la primera noche Portuense le estaba entrando el sueño, apoyados los dos en "la barra del último bar que vimos abierto", prometí intentar escribirte algo con toda la pureza que a ti te sobra y que le faltaba a la mujer de blanco que se escondía en aquellos lavabos.
Con la pureza que no tuvo el mano a mano soñado y que si existió en el que a la postre sería el verdadero duelo del fin de semana, un cruce de miradas tan intenso como el fandango de Orta, tan largo como los naturales de Tomás y tan mágico como el capote del de La Puebla.
Con la pureza que tuvo nuestro presente en forma de membrillo y mi ofrecimiento en forma de sábanas limpias, a lo que respondiste con un trincherazo antológico.
Con la misma pureza de una amistad forjada a golpe de toros, copas y los más importante, tu buen corazón.
Porque puro y verdadero es lo que vivimos allí, ¡¡ojazos!!, no lo olvidemos.
Estaba claro que si alguien podía cruzar las cortinas del primer piso del Mucho Teatro, eras tú...
Ante tal derroche de arte... me veo incapaz de articular palabra.
De tantas veces que he leído tu post soy capaz de escribirlo de nuevo, punto por punto y coma por coma. Porque tus letras han traspasado la pantalla y han quedado tatuadas en mi frente.
Sólo puedo decirte GRACIAS
Y qué leñe.... ¿por qué callar? ¿Por qué no decir lo que siento? Aunque quizá debería decírtelo a ti solo. Cuando tus ojos estén clavados en los míos. Como me gusta. Como siempre me ha gustado.
Antes de conocerte... ya te conocía. A través de una fotografía que robé de no sé donde. Cuando creí que eras hermano de mi torero. Fue cuando no dudé en preguntarle por ti un buen día. Y fue cuando, sonrojada y echando una sonrisa para los adentros, ante su negativa, salí de mi error.
Recuerdo la primera vez, “bacanalera”, en la que se cruzaron nuestras miradas...
Morante nos unió en Madrid.
Y el arte nos llevó a Viti donde un baile templó la madrugada, un matrimonio imaginado unió nuestras vidas y unas brazadas con sabor a cloro y a cerveza me enamoraron.
Y llegó El Puerto. Y con El Puerto... la grandeza... Sentirme tu Jimena desde un anfiteatro con sonido “bacaleta”. Y fue cuando comprobé que un “trincherazo de antología” puede dejar en mi garganta un sabor a derrota. Y a arrepentimiento.
Sigo soñando a Morante. Y con el reencuentro con el arte....
Y parte de culpa, torero, la tienes tú.
Muero de selos.
Selosona