Querido 13
Hace tiempo que no escribo. Y hay veces que pienso que o bien he perdido el hábito, o bien he perdido la inspiración. Y me pongo enfrente de este aparatito y comienzo una página en blanco. Pero mis dedos están vagos... O quizá sea mi mente la que se ha tomado un descanso, bien merecido, por cierto. Pero no es falta de hábito. Y mucho menos de inspiración.
Es que en mi cabeza sólo se refleja lo que mi alma le dicta. Y este alma, que nunca ha sido perezosa para el sentimiento... está sintiendo más que nunca. Pero se empeña en no compartirlo demasiado, celosa ella. Y se deja llevar por el hecho de desplazar a un ladito este diario de sueños en el que quise convertir este 13 particular... y vivir la realidad. Porque mi vida se ha convertido en un sueño. Porque las mañanas son noches cuajadas de estrellas, y las noches son amaneceres radiantes y puestas de sol mirando y escuchando el mar.
Mi cotidianidad se ha transformado en unas interminables vacaciones. Cuando pongo mis dedos en el teclado... mi mente comienza a volar de nuevo al ver un hermoso anillo en mi dedo que me da gloria. Y ya no escribo. Y se me va el santo al cielo. Y disfruto como una niña. Son esos pequeños detalles que me hacen sentir la mujer más privilegiada de la tierra. Es una flor en el jardín. Es un mensaje. Una llamada. Un planear cómo sorprenderle hoy. Es esperar su sonrisa. Y verla me da vida. Es ver sus fotos de pequeño. Es mirar las nuestras. Es decorar una casa. Es cocinar. Es mirarme al espejo y comprobar que sí, que es cierto; que mi mirada desprende un brillo especial que nunca antes se había reflejado en mi rostro. Es hablar con mis padres por teléfono y que ya no me pregunten si soy feliz. Directamente lo dicen: ¡Eres feliz! Es hablar con los suyos y escuchar que sí... que ahora sí. Es echar de menos a los míos. Mi perro. Mi tierra. Mis amigos. Mis niñas. Mi hichina. Y todo... todo eso... me hace grande.
Levanto la mirada del ordenador y pienso en todo lo que me queda por disfrutar a diario. Porque cada día es una cuenta atrás alimentada por la ilusión, por la felicidad... y por sus ojos verdes.
El pasado me persigue e intenta hacerme burla. Y yo... me río. Rumores que van y vienen a enredar mi presente. Y yo... me río. Porque le tengo a él. Antes me asustaba, me inquietaba. Ahora... me acompaña y me entretiene. Me enseña y me divierte.
Dicen que siempre se escribe para que alguien lea tus palabras. Lo bueno de este diario de sentimientos (que se está convirtiendo en semanario, lo sé) es que sé quiénes están ahí. Al otro lado. Leyendo los sentimientos de una mujer enamorada. Y sé que están porque me quieren. Y quieren saber de mí. Sé que también están los que, quizá me encontraron por casualidad, y ahora quieren saber de una vida que se dejaron escapar; un pasado que se ha convertido en presente, en mi presente. Y que ya no hay retorno. Y sé que al otro lado, hay ojos que no conozco, pero que... de alguna manera, también forman parte de mí.
Para todos vosotros.... Aquí quedan estas letras escritas en una hoja en blanco. Estos sentimientos que me acompañan, con o sin permiso, y me hacen sonreír. Quizá no sea tan a menudo. Pero... para los que me dicen que por qué tengo abandonadillo el blog... les diré que perdonen. Que soy feliz y voy a disfrutarlo. A vivir el segundo. A dejarme abrazar por el tiempo que ayer era mi enemigo y hoy es mi aliado.
VIVIR... y vivir a su lado.


Apoderado dijo
Has pensado que a lo mejor no es que ahora escribas poco, sino que antes escribías mucho??
Muchos cambios en tu vida apuntan a ser los responsables de tener otras cosas en mente. Afortunadamente los cambios son para bien y hacen que se vea ese brillo especial en tus ojos incluso con gafas como en la foto.
22 Junio 2009 | 05:16 PM