Publicidad:
La Coctelera

13

No me gusta la gente que me roba soledad y no me ofrece compañía

31 Agosto 2009

Adiós a un hombre bueno

 

Era un hombre bueno. Sencillo. Honrado. Y honesto.

Se ha marchado un gran hombre. Ha cerrado sus ojos. Y duerme. Duerme en un sueño eterno.

Pero no se ha ido solo. Se ha ido con la sensación del deber cumplido. De haber sido el mejor padre del mundo. De haber sido el mejor abuelo y tío.... Sembró cientos de amigos. Amigos de los de verdad. Aquellos a los que se les llena la boca cuando pronuncian su nombre. Y, sobre todo, sobre todas las cosas... se ha ido con el amor en su pecho de su amadísima esposa, a la que adoró hasta su último aliento.

La bondad era su característica principal. Porque era un hombre tan bonachón como leal. Fiel, entregado, amante de lo suyo y los suyos. Defensor de imposibles y emprendedor nato. De su bondad...  se desprendió que muchas veces sintiera en sus carnes el hierro incandescente, doloroso, de la traición. Porque era hombre de palabra. Un hombre cuya firma en un contrato se sellaba con un apretón de manos y una sonrisa.

Y divertido. Divertido hasta sus últimos momentos, cuando sabía, intuía que la vida se le escapaba en cada suspiro. Y él... sonreía. Miraba a los suyos y les transmitía confianza. Les agarraba la mano y les regalaba tranquilidad. Sabía que se iba... y lo único que no deseaba era que su gente sufriera. No quería ver penas. No había penas. Nunca las ha habido en su vida. Porque de todo ha salido con la cabeza bien alta de hombre honrado y cabal.

Se ha marchado Magín. Magín Carretero. La personalidad carismática, atrapante, embaucadora y dulce. La sonrisa constante. El piropo continuo en su boca. Siempre regalando amistad, alegría, simpatía... cariño.

Y lo echaremos de menos. Claro que lo echaremos de menos. Pero con una sonrisa y una copa de vino en la mano, brindando por la vida. La vida que él amaba y a la que se ha aferrado hasta el último suspiro.  

Amaba la vida, sí. Por eso los que continúan con el transcurso y el devenir del día a día... seguirán amándola como él les enseñó. Lucharán como él luchó. Y sonreirán recordando sus chistes, sus anécdotas, su voz.

Quizá no debiera escribir esto. Pero... las letras me ahogaban en la garganta. Y necesitaba rendir mi diminuto homenaje a un gran hombre que, entre otras grandezas... tuvo la delicadeza de tener a la hija más valiente, más fuerte, más honrada y más "tía" que he conocido en mi vida.

Descansa en paz, Magín, allá donde te encuentres. Descansa en paz.

servido por 13 sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera