Amigos mios que estais en la blogosfera, santificados sean vuestros nombres.
Vengan a mí vuestros reinos. Hágase, o no, vuestra voluntad, así en la tierra, como en el suelo. Que siempre tengamos el pan de cada día. Perdonad mis ofensas como quizá yo perdone a los que me ofenden. Y ¡dejadme caer en la tentación! Porque del mal.... no nos va a librar ni Dios.
dubels dijo
no podría dejar de hacerlo....
16 Septiembre 2009 | 03:50 PM